Punzante y robusta

Punzante y robusta. Una isla flotante.

 

 

Punzante y robusta supone un giro temático –aunque no conceptual, ni en el uso de recursos formales y estéticos– respecto a mi obra anterior. En este caso, el proyecto brota de mi condición de emigrada. El cambio de contexto implica a su vez una serie de cambios profundos –físicos, de pensamiento, de actuación, etcétera–. Estas nuevas experiencias, buenas o malas, son las que aprovecharé para argumentar, de manera vivencial y desde el arte, un recorrido histórico que también forma parte de mi biografía. Se trata, por tanto, de dar salida a una situación que afecta a quienes vivimos en esa Isla-Flotante (Cuba) y decidimos, un buen día, cambiar de vida.

 

Varias generaciones de artistas cubanos han abordado en su obra el problema de la inmigración. Figuras como José Bedia, Sandra Ramos o Alexis Leyva Machado (kcho). Han tratado la cuestión en diferentes etapas del proceso revolucionario. Y es que el arte, cuando es comprometido, constituye el fiel reflejo de cada momento histórico. La Isla –esa imagen constante que a todos los creadores cubanos nos ha tocado trabajar alguna vez– sigue emitiendo mensajes. No importa si estamos dentro o fuera. El radio de acción es tan amplio que siempre nos alcanza.

 

El hecho de partir es indisoluble de la idea del sueño –representado por el lugar de destino– y del recuerdo recurrente del lugar de partida.

En Punzante y robusta quiero reflexionar sobre la responsabilidad y las sorpresas inherentes a la condición de artista emigrante. El viaje por mar ha permitido al ser humano descubrir nuevos horizontes, ampliar conocimientos, perpetuar su eterna búsqueda de la verdad y la libertad. Cada etapa del viaje, sin embargo, es una sacudida para el viajero, una fuerte experiencia donde se pierde o se gana; donde se busca; donde se encuentra o no. Las secuelas, sensoriales y espirituales, así como la pérdida de lo propio –de lo íntimo– desencadenan el desarraigo.

 

La realidad es tan brutal que me veré obligada a representarla iconográficamente con tal  de comunicar algo tan difícil de expresar social y personalmente. La Isla, la emigración, el viaje, y todo lo que de ello se desprende, formarán parte del hilo conductor de mi proyecto expositivo. Un proyecto en el que los recursos utilizados dejarán en entredicho el valor simbólico de cada obra. La pobreza de algunos materiales y la fragilidad de los soportes se unirán a la falta de tramas en los tejidos con el objetivo de desarticular la historia que se pretende tejer.

 

Trabajaré una figura geométrica cargada de simbología en la cultura cubana: el círculo. En él, todo es perfecto. Todo encaja. La mayoría de las personas permanece en su interior: un lugar donde todo se reduce al espacio de dentro; no al de fuera. Un lugar que carece del principio y el final que facilitan la creación de toda historia. La representación circular, además, sugiere un circuito de ida y vuelta.

 

Yalili Mora

Punzante y Robusta. Clavos encajados en un lienzo circular que dibujan la forma de la isla de Cuba.
Punzante y Robusta 2012. Clavos sobre tela. 60 cm.