El umbral de lo trascendente.

Yalili Mora. El Umbral de lo Trascendente  

 

I-  Recuento

Conversar sobre la obra de Yalili Mora Ramírez  es detenerse  aunque sea un instante de su paso por  Punto, y el influjo creativo en colectivo que generó este grupo a fines de los años noventa en Cienfuegos.

Para nadie a estas alturas de lo acontecido y escrito en el arte cubano puede ser síntoma de sorpresa que las muchas agrupaciones que se establecen, primero en los años ochenta y ya en los noventa, determinaron una estrategia grupal que fuese propicia a intereses individuales y colectivos (1). Ya en las palabras del catálogo para la exposición “Sobrecarga” (1997) en el Centro de Prensa Internacional en la Ciudad de la Habana, Ana Mercedes Urrutia aborda estos temas…” la comunión de diversas poéticas ha propiciado un aprendizaje, y al mismo tiempo, un intercambio crítico que ha encausado proyectos comunes…sin embargo la pluralidad no ha desplazado el ego autoral de cada artista…” La propia Yalili en  conversación  desde Santo Domingo me comentaba al respecto:… funcionó, para aprender a concebir proyectos a nivel colectivo, definir las buenas propuestas curatoriales, tanto para el grupo como para cada uno de manera individual y eso fue un entrenamiento que me sirvió en particular para la realización de piezas tales como la casa de madera y gasa (sin titulo) y para el túnel de gasa (sin titulo) (2).

Su tardía aparición en la zona creativa que generó Punto, no fue inconveniente  para que su integración al grupo dañara su temperamento, su presencia se aquilata a los designios  estéticos  y logra como cada uno de los integrantes forjar una personalidad artística que la va a diferenciar del resto de  de los integrantes. Muy a pesar de los que esperen en su obra dentro de Punto el toque femenino, encontrarán  una obra que no requiere del llamado “discurso de la mujer”, su obra posee la fuerza indiscutible que emana del compromiso con lo artístico, sin menguar en lo discursivo con preocupaciones ideo estéticas propias de su naturaleza artística y femenina. Haciendo una valoración puntual de sus propuestas y los intereses que la movilizan, alega que de alguna manera logra dejar sentado que son piezas hechas por una mujer, pero en tanto no le interesa para nada, ese discurso netamente feminista,… realizo las piezas en base a la idea que tengo y utilizo el material de acuerdo a su significado. Pienso que tal vez por esta forma de pensar no tengo como suelen decir algunos una línea de trabajo ni mi obra puede ser reconocible por esta vía, y es que no me caso con un material específico todo gira en torno a lo que se quiera trasmitir.

 

Punto logró que cada uno de sus miembros madurara en colectivo y se encontrara en lo personal. Para Yalili que se gradúa en la Escuela Nacional de Arte en la especialidad de pintura, funcionó como un reto, donde las búsquedas que caracterizó la apertura desde Cienfuegos por este grupo de jóvenes se encaminan por lo monumentalidad escultórica, y el deseo de problematizar el objeto, llevándolo a una simbología que los acerca hacia una visualidad tridimensional  aunque por momentos la producción de algunos miembros pudiera enmarcarse a lo bidimensional. Ella al no poseer una preparación hacia lo escultórico tuvo que expandir sus posibilidades expresivas hacia estos terrenos… eso en buena medida y el hecho de estar conformado en su mayoría por escultores influyó para dejar por un momento la tradicional técnica de la pintura y dedicarme un poco más a hacer este tipo de piezas más instalativas.

 

II- Rememorando obras

En la pieza “Sin Titulo” (1997), la casa de gasa y madera,  se define una proyección hacia el juego con la transparencia del material y el efecto de penetrabilidad en el espacio de lo privado, aquí la habitación constituye el lugar de lo permisible e intangible, hay un deseo por mostrarnos las posibilidades múltiples de un concepto, como en aquella pieza de Carlos Rodríguez Cárdenas donde este aparece con el torso pintado en forma de pared de ladrillos y escrito sobre la piel un texto (Mi casa soy yo) que alude a la misma idea pero desde otro perspectiva más ontológica. Yalili nos remite al vacío y al encuentro con el espacio indefinido del hábitat humano. Las preocupaciones relativas a lo inmaterial se repiten en otra pieza” Sin Titulo” (1998),  la  forma de  desplegar  la palabra gasa sobre el área de la galería condiciona al espectador esta vez a adentrarse en su interior y ser participe de las transparencia de los paneles que conforman las paredes, al tiempo que puede observar el recorrido realizado, por unos pequeños monitores que conectados en red, reproducen la trayectoria. Es innegable que lo importante es la vivencia del espectador y la relación  virtual que se crea con el espacio físico. Existe en el repertorio de Yalili de estos años,  ciertas coordenadas de trabajo que van a ir concretando su perfilación artística, el interés por la penetrabilidad del objeto escultórico y su cuestionamiento morfológico, al unísono con el entrecruzamiento entre lo público y lo privado como concepto a ser analizado desde la representación del arte.

 

III- Proyecto LORM

A partir del nacimiento de Laura, se va a dar una relación muy particular entre el Yo autoral de Yalili y su hija, asociado a Daniel Rivero, entonces su esposo, artista él también, proveniente de Punto y con una trayectoria destacada en equipo con Oriol Guillen desde Cienfuegos antes de unirse creativamente a Yalili.  Esta concreción de hechos vitales va a enrumbar en una serie de proyectos duales que tienen como centro de expresión la relación cotidiana de sus participantes en el entorno doméstico y espiritual que los anima. El vínculo creativo sobrepasa la postura de artistas-padres, se crea una estrecha colaboración entre  todos y Laura participa  tanto del proceso de elaboración como en la aportación de material temático  de las obras. Sus dibujos en diversos momentos  se han utilizado para dialogar entre la experiencia subjetiva de la realidad y el universo cotidiano en el que se encuentra situada la familia. Así la concreción fecundante como elemento activo en la definición de arte-creación-obra que se da en la realización de piezas que requieren de la sangre de cada uno, o el tatuar la firma artística de sus padres en uno de los pies de Laura en el lugar donde fue concebida, poniendo en evidencia la definición de obra de arte y la propiedad que sobre ella ejerce la figura que representa el artista como ente social y sujeto artístico (3).

 

Pocas veces nos encontramos con un artista que se implique con elementos esenciales a su condición y a lo que simboliza el arte para la sociedad y su autonomía. Yalili juega con traspasar el umbral de lo intrascendente para volvérnoslo trascendente desde el proceso artístico.

 

 

Héctor Frómeta Cardoso.

La Habana.

2006.

 

Notas

1- Ver “Complots, del “conflicto” al “sinflicto” de Frency Fernández en Revista Arte Cubano, 2-3/ 2003  Dossier

2– A partir de aquí todas las declaraciones de Yalili, fueron enviadas por correo electrónico en el mes de Diciembre del 2005

3– Ver “Apuntes Privados” de Héctor Frómeta Cardoso en Noticias de Arte Cubano. No 7 Julio, 2005

 

 

Yalili de la Caridad Mora Ramírez (Sancti Spiritus, Trinidad 1972)

Graduada de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Habana.

Trabajó hace algunos años  junto a Daniel Rivero en La Habana y luego en Santo Domingo. República Dominicana.

Ha participado en varias exposiciones colectivas e individuales en Cuba y en países de Europa y Norteamérica.

Actualmente vive y trabaja en Barcelona.